AMOR

                                                                    

Amor… se escribe con “A” de alegría… porque solamente siendo felices nosotros mismos, podemos hacer felices a los demás.

 

aMor… se escribe con “M” de muerte… porque solamente muriendo a nuestro egoísmo, podemos ir al encuentro de los demás.

 

          amOr… se escribe con “O” de oblación… porque solamente ofreciendo nuestra vida por alguien, por algo, por alguna causa, podemos darle sentido a nuestra existencia.

 

          amoR… se escribe con “R”  de resurrección… porque solamente resucitando a una nueva vida, cambiando nuestras actitudes egoístas, negativas y pesimistas, podemos ver la luz de un nuevo día.

 

          Esto es algo que quiero compartir contigo puesto que celebramos tradicionalmente en este mes de Febrero el  día del amor y la amistad.

 

          Te invito a reflexionar en cómo Jesucristo nos demostró al máximo estas cuatro dimensiones del AMOR: Vivió la alegría del deber cumplido, del buscar y hacer en todo la voluntad de su Padre celestial; murió en la Cruz para salvarnos; ofreció su vida por nosotros y resucitó para darnos una nueva vida, su vida divina, la vida de la gracia.

 

          Y tú… “¿Dices que eres amigo de Cristo? Pues demuéstralo con una conducta digna. El Evangelio bien vivido es la mejor revolución”. (P. Escrivá).

 

          Y si dices que eres amigo de Cristo… ¿te acordarás de Él el domingo 14?

 

          O mejor aún, si dices que Cristo es tu mejor amigo, ¿cómo lo haces presente en tu vida ese día del amor y la amistad… y siempre?

 

          ¿Cómo estará, pues, tu celebración del día del amor y la amistad? ¿Se te irá  el tiempo, el dinero, la energía, en cosas superfluas, materiales y que no te llevan a nada bueno? ¿Festejarás con tus amigos, con tu novio(a) pero nunca te acordarás del “Amigo”?

 

          ¿Buscarás verdaderamente trascender… sentir que tu primer y mejor amigo es Cristo y entonces lo celebras y lo vives con algún detalle espiritual?

 

          Escuchemos las palabras de la Madre Teresa de Calcuta: “Cuanta responsabilidad tenemos cada uno de nosotros. La gente desea ver el amor hecho acción en los trabajos más humildes”.

 

          Y es que ciertamente no necesitamos ninguna fecha especial para vivir ese amor de Cristo, esa amistad que nos otorga incondicionalmente. Pues  en nuestro diario vivir Él se hace presente, sea en nuestros días buenos, mejores y en lo no tan buenos o los más críticos y difíciles.

 

          Es burda la comparación que voy a hacer, pero muy real. Hace mucho tiempo escuché a un joven decir que Cristo era su “BIC”, pues “no sabe fallar”, haciendo alusión a un comercial de encendedores. Es la realidad, pero… ¿la aceptamos, la hacemos vida… dejamos verdaderamente que Cristo sea nuestro mejor amigo y nos guíe día con día en cada una de nuestras actividades y nos ayude a trasmitir su amor a los demás, a los que nos rodean? Ojalá así sea. Si no, te invito a hacer la prueba y verás qué bueno es el Señor.

 

          “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (Evangelio de san Juan 15, 13) y Cristo lo hace realidad por ti, por mi, por todos.

 

Feliz día del amor y la amistad hoy y siempre. Que Dios te bendiga y la Virgen te guíe.

 

 

Padre Pepe